jueves, 11 de noviembre de 2010

Café recien hecho.

Te levantas medio dormida, sin ganas de mediar palabra. Abres la ventana de par en par, para que te de un poco el aire; hace un día de perros. Vas a la cocina. Él, tan madrugador como siempre, ya te está esperando. Sonríes sin querer y le abrazas. Ha vuelto a hacer el desayuno.

1 comentario: