No sabrás lo que es encontrarse en medio de tu ciudad, esa que te conoces como la palma de tu mano. La que te ha visto crecer, te sabes sus rincones mas bonitos y por los que nunca debes pasar. Pero no tienes ni idea de donde iría ella una tarde de domigo. Tampoco sabrás lo que es recorrerte los arrededores de su casa, para ver si tienes suerte y al girar una esquina te topas con ella, como de casualidad, como si no quisieras, como si no fuera lo que llevabas deseando desde que te has librado de auqellos libros que tan poco te gustan. No vas a saber lo que es andar medio perdida por sus calles, sabiendo por donde andas pero sin saber a donde quieres llegar. Sin percatarte de quien pasa a tu derecha o quien te mira a los ojos y los ve demasiado humedecidos. No sabrás lo que es esperar una cosa con la mayor fuerza del mundo, y no lograrla. No sabes lo que es esperar que ella parezca de golpe y de frente una tarde de Octubre, como no, antes había llovido demasiado…
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