No le pedí que viniese a por mí, que me buscara la mano entre decenas de personas, ni que me mirase todo el día. No le dije que sonriera, que ansiaba perderme con su sonrisa. No le pedí que su mano fuese la que me salvara de todo lo que me dolía, ni que fuera el desvelo en todas mis madrugadas. No le pedí nada, no le dije nada, y ella, apareció con esos bonitos ojos en un raro día de febrero.
- Para quedarse...
Acaso haría falta que me lo pidieses? Realmente, creo que no.
ResponderEliminarte quiero
Hubiese sido un puntazo por mi parte pedirtelo por favor. Pero no hizo falta, algo que agradezco.
ResponderEliminarQuizás nunca me hubiese atrevido a pedirte por favor que me quisieras. Y es que lo mas seguro es que no haría falta, no lo ha hecho hasta ahora.
(L)