miércoles, 23 de febrero de 2011

Y más.

Es como si todas esas cosas malas que has pasado y has odiado siempre, la gente que te ha decepcionado, las cosas que no han salido como tú querías, de pronto empezáras a agradecerlas, porque todas esas cosas te ha llevado aqui, a esto.

martes, 22 de febrero de 2011

Días fríos, noches calidas.

Dicen que los secretos mejor guardados siempre quedan entre dos.
¡Qué subidón, cuánto gasto tonto de adrenalina!

Hacernos cosquillas.

Las salidas y entradas. Los inviernos y sobre todo los veranos. La indecisión. Verte esperando en el portal. Los secretos. Odiar que nunca lleves reloj. Reír. Lo difícil que es mirarte desde lejos y lo cerca que puedes llegar a estar. Comprender tu bipolaridad. Lo que me cuesta creer que así no vamos a ninguna parte y, aún así, quererlo todo.
No recuerdo porque no olvido; no me falta porque nunca tuve; no te vas porque nunca has estado aquí.
-¿Si?
+Soy yo.
Y con eso es suficiente.

domingo, 20 de febrero de 2011

LAU 25-26

A la que recorre tu cuerpo, a la que te hace reir, a la que te hace olvidarme, a la que, en un descuido, se ha llevado mi equilibrio, y ha provocado el tuyo, a la que desea lo que menosprecié, a la que irá donde yo fui antes, y verá a quienes vi, y querra a quienes quise, quiero, a la que soportará tu malhumor de mañana, a la que ha logrado la casi imposible hazaña de conquistarte, después de que yo hubiera arrojado miles de panfletos pidiendo el relevo, a la que te verá lavarte los dientes o secarte el pelo, a la que escuchará el ruido agudo, exagerado, que haces sonandote la nariz, y descubrirá tu sonrisa frente al mar, sobre todo si es océano, y el color que adquieren allí tus ojos, parecido a aquél, y a la que tolerará tu eterna, testaruda confrontación con el frío, y a la que recibirá tus reproches, feliz, divertida al principio, y que seguirá tus órdenes, inflexibles, después, a la que planificará contigo su tiempo libre, y el tuyo, a la que le harás la maleta, a la que verá tu espalda delicada, y tu abdomen terso, extrañamente trabajado, a la que conocerá tus días malos, y los peores, a la que te abrazará en los funerales, mientras yo te observe desde lejos, y te besará la frente, la que te dará la mano para cruzar al calle, la que te hará el café, cargado, dos sobres, sacarina y te llevará el periódico, los periódicos el domingo, la que peleará contigo, la que te llevará al cine los viernes, y a cenar los sabados, y te hará el amor los domingos, y yo lo sabré, sabré siempre que es así, eres un soldado de la rutina, y también su único, indiscutible general, la que soportará tus impertinencias y recibirá tus frías caricias, y a la que escuchará tus orgasmos, la que verá tus duchas a través de la mampara transparente, y tus baños con pompas, a ésa no la tengo en mi realidad más que cuando su presencia se vuelva tan enorme que irrumpe en mi vida, apretándola hasta casi ahogarme. El resto del tiempo, cuando mi mente actua bajo mi estricto criterio, ni lejanamente la contemplo.
A ésa la odio. La odio mucho, pero sobre todo, me odio a mi por no haber continuado siendo ella.

jueves, 17 de febrero de 2011

H.

Dicen que en el verbo echar, lo primero que se echa es la H, y no.
En el verbo echar lo primero que se echa es de menos. Se echan de menos a los que no están, echas de menos a los que se fueron, y quizás también a los que nunca estuvieron. Echas de menos a los ausentes, a los que viven lejos, e incluso a los que están tan cerca que ni les sientes. Se echan de menos a los que no se hacen ver; y a los que no aparecen pero están. Y también te echas de menos a ti misma, y a los que ya no te rodean.

Lo que necesitas y no encuentras. Eso es echar de menos.

lunes, 14 de febrero de 2011