lunes, 29 de agosto de 2011

De mis sueños, a nuestra realidad.

Yo, en mis sueños, nunca la vi conmigo. La observaba desde fuera, ella ajena a todo lo que pasaba a su alrededor, me daba cuenta de toda su felicidad con aquel hombre que cualquier mujer desearía conocer, y enamorar en algún momento dado de su vida. Pero es cierto, que siempre, desde la distancia había comprendido muy bien que su corazón siempre seguía conmigo, aunque siempre compartido. Era otra vez esa dichosa discusión entre mente y corazón. Así que un día decidí dejar de mirar, y en ese momento es cuando se dio cuenta de mi presencia, fue algo como un proverbio español que todos conocemos: 'No sabes lo que tienes hasta que lo pierdes'. Supongo que sintió que dos ojos que siempre habían estado pendiente de ella ya no lo estaban, que estaba perdiendo algo que siempre quería tener, pero nunca se atrevía, nunca era suficiente, y sobre todo nunca quiso saber hasta donde quería ni el que quería.

Aún sigo acojonada por el excesivo parecido de los sueños a la realidad.

sábado, 20 de agosto de 2011

Puedes dejar tus cosas aquí.

La vi en un paso de cebra toreando con el bolso a un autobús.
Me echo un cable la lluvia, yo andaba con paraguas y ella no.
-"¿A dónde vamos preciosa?".
-"Adonde tú me lleves."- Contestó.
Así que fuimos hasta mi casa.
Le advertí. - "Con un colchón nos basta, de estufa, corazón, te tengo a ti."
Recalenté una sopa y saque un vino tinto.
A la segunda copa, -¿qué hacemos con la ropa?, -preguntó.


sábado, 13 de agosto de 2011

Ven.

Antes que nada, perdona si huele un poco a cerrado, hacía mucho tiempo que nadie se alojaba aquí, y menos aún con la intención de quedarse. Ábreme bien de puertas y ventanas. Que corra el aire, que entre tu luz, que pinten algo los colores, que a este azul se le suba el rojo, que hoy nos vamos a poner moraos. Y hablando de ponerse, vete poniendo cómodo, que estás en tu casa. Yo, por mi parte, lo he dejado todo dispuesto para que no quieras mudarte ya más.
Puedes dejar tus cosas aquí, entre los años que te busqué y los que te pienso seguir encontrando. Los primeros están llenos de errores, los segundos, teñidos de ganas de no equivocarme otra vez.
Aquí no vienes a rendir cuentas, sino a rendirte tú. Aquí no vienes a competir con nadie, sino a compartirte a mí.
El resto, no sé, supongo que está todo por hacer. Encontrarás que sobra algún tabique emocional, que falta alguna neurona por amueblar, y que echas de menos, sobre todo al principio, alguna reforma en fachada y estructura.
Dime que tienes toda la vida, y voy pidiendo presupuestos.
Dime que intentaremos toda una vida, e iré encofrando mis nunca más.

miércoles, 3 de agosto de 2011

¡VAMOS!

Porque este reino ya tiene su princesa. Vamos a escaparnos bien lejos, no hace falta ropa ni maquillaje, solo tú.